Tras el exitoso y emotivo lanzamiento protocolario en mayo, el mes de julio de 2025 quedó grabado en nuestra historia como el verdadero punto de inflexión para la movilidad en Cundinamarca: el inicio oficial de las obras del nuevo Terminal de Transportes de La Vega. Las palabras, los planos y las maquetas se convirtieron en acción tangible con la llegada de la maquinaria pesada, los operarios y los equipos de ingeniería al terreno, marcando el despertar de un sueño largamente esperado por la comunidad.
El sonido de los motores y el despliegue técnico en el lote representaron mucho más que una simple construcción; este hito significó el comienzo formal de la fase de ejecución física de un proyecto diseñado, desde sus cimientos, para transformar por completo la logística y el comercio de la región del Gualivá. Fue el momento en que la promesa de modernización comenzó a tomar forma bajo el cielo de nuestro municipio.
Durante este mes crucial, se llevaron a cabo los primeros y más importantes movimientos de tierra, la nivelación topográfica y la adecuación integral del terreno. Estas labores iniciales exigieron precisión y un enorme esfuerzo técnico, sentando, literalmente, las bases sólidas de una infraestructura moderna. Este espacio no solo albergará vehículos y locales comerciales, sino que se erigirá como el gran punto de encuentro que conectará de manera más eficiente, segura y digna nuestro casco urbano con las diferentes veredas y los municipios aledaños.
Además de la transformación física del espacio, el inicio de obra en julio impulsó la economía local mediante la generación de empleo y la activación del comercio aledaños, demostrando que el Terminal es un motor de desarrollo desde su primer día de construcción.
Hoy, al mirar el avance de la superestructura y las fundidas que se alzan en el terreno, seguimos viendo los frutos innegables del trabajo, la planificación y el esfuerzo conjunto que comenzó en aquel histórico y decisivo mes de julio de 2025.